23 de enero de 2010

La sabiduría, un don para todos.

La vida es la mayor de todas las escuelas, en ella tenemos la oportunidad de experimentar cada suceso como una lección digna de aprendizaje y reflexión. Pero, de otra forma, también es posible que los episodios de nuestra existencia pasen ante nosotros como experiencias carentes de significado y sentido. Lo que finalmente hace la diferencia no es lo que vivimos, sino más bien cómo lo vivimos. Porque de cada cosa que pasa en el curso de nuestra vida, por insignificantes que algunas parezcan, se desprenden maravillosas enseñanzas que nos pueden llevar por el fructífero camino de la instrucción y la sabiduría. Después de todo, qué es la sabiduría sino el resultado del contacto aleccionador con las situaciones cotidianas que nos deja una enseñanza significativa, nuestra.

La sabiduría no es el sabio ni lo que dice como resultado de su experiencia, son sus vivencias llenas de significado. Todos vivimos en ambientes que nos permiten ser sabios, pero no todos vemos nuestras diferentes situaciones, menos las críticas, como oportunidades para aprender de ellas, aunque repitamos con palabras esta idea. Para ser sabio primero se requiere de una actitud sabia, de una convicción cimentada de que el mundo y lo que nos pasa es una escuela de la que debemos aprovechar cada instante y circunstancia. Decidir aprender de nuestras vidas es comprometernos con abandonar los prejuicios que nos cargan de concepciones particulares de nuestro mundo para aceptar verdades más reales y trascendentes. Es aceptar que una parte de nosotros hable, y no nosotros por entero; puesto que la sabiduría no es un don exclusivo de nadie, es la disposición a dejar que los hechos, no nuestras emociones o pensamientos, dicten los principios inherentes a ellos, vistos en su totalidad y con desprendimiento. Por lo que el sabio, si bien humano y cargado de subjetividad, ve a la misma como una manta cotidiana que le impide ver la realidad; no su realidad (porque nadie es más consciente que uno mismo de ese sincretismo de hechos, sensaciones y emociones), sino la realidad. Esa perspectiva que siempre corre el riesgo de ser ajena a lo humano; porque lo humano es hacer de lo vivido una realidad particular, una simbiosisúnica de significados y significantes.

Por lo que, el entrar en contacto con principios de sabiduría no nos hace sabios, sólo cuando vivimos alguna situación que nos permita aplicar esos principios podemos asimilar la sabiduría inmanente a ellos. Ser sabio consiste en experimentar el mundo con actitud aleccionadora y con propósitos productivos. La sabiduría no es ni un hecho, ni un principio, ni la experiencia, ni la persona, es la situación que los conjuga a todos, dando como resultado algo que trasciende a todos, Porque aunque es difícil para muchos entenderlo, la sabiduría es un don divino. Así es; si sumamos tanto los principios de sabiduría como lo que con ellos se hace o se obtiene, desde luego escucharemos la voz de alguien que va más allá de nuestra capacidad de razonar o sentir. Porque eso es ser sabio, reconocer los sentimientos sin que ellos nos sometan, y sujetar la razón sin que nos deshumanice; y, precisamente, lograr este punto de equilibrio es lo que no podemos hacer sin la inspiración de algún poder supremo que se sobreponga a nuestras limitaciones. Por eso, la sabiduría no es humana, el ser humano es un instrumento que la vive y la transmite; si así no fuera, el hecho de que alcanzáramos sabiduría nos haría inmunes a los errores que señalan los principios inherentes a ella; pero no es así, continuamos siendo vulnerables y dejamos de ser sabios cuando lo olvidamos, por lo tanto, la sabiduría es una conciencia que va más allá de uno mismo, y a donde va, es a la fuente que la origina: Dios.
Por: Jorge A. Acosta Garcia

14 de enero de 2010

Propone viaje con bloggers y twitteros a “dar una mano en Haití”

Esta es una sugerencia para que bloggers, twitteros y otros interesados podamos contribuir, se pueden organizar grupos de personas en diferentes puntos de la capital para ir a dar una mano a los haitianos. Mi sugerencia se basa en algo que hicimos un grupo de personas –independientes- pero trabajamos unidos en una misma causa y logramos hacer un viaje a Jimaní, cuando ocurrió la catástrofe hace unos años atrás.

Mi sugerencia se basa en algo que hicimos un grupo de personas –independientes- pero trabajamos unidos en una misma causa y logramos hacer un viaje a Jimaní, cuando ocurrió la catástrofe hace unos años atrás.

pueden conseguir mas informacion en ImagenesDominicanas.com

10 de enero de 2010

Ojo Crítico RD 2DO Aniversario.

Hoy cumplimos nuestro segundo aniversario desde que empezamos este blog. No tenemos con qué pagar tanto amor para con nosotros.

No tengo palabras para agradecerle a todos los que han apoyado este proyecto desde sus inicios. Quiero agradecer a Dios ante todo, a mis familiares que siempre han estado ahí, a los amigos bloggers que han colaborado con sus opiniones, consejos y comentarios durante todo este tiempo.

Este 2do aniversario significa mucho para nosotros y esperamos seguir compartiendo nuestras vivencias, opiniones, entrevistas y reportajes con todos ustedes. Tenemos fe de que seguirán apoyando nuestro blog como siempre lo han hecho.

Me llenaría de placer mencionar uno por uno a todas las personas que de una u otra forma me han dado su apoyo, pero solo les diré que “Gracias, sin su apoyo nosotros no somos nada y por ustedes estamos donde estamos”.

6 de enero de 2010

Amar es mejor que odiar

El odio es un sentimiento muy negativo que no debemos albergar en nuestros corazones.

George Bernand Shaw definió el odio como la venganza de un cobarde intimidado. Por más daño que nos hayan hecho, por mucho que hayamos sufrido, no deberíamos guardar este resentimiento llamado odio, ya que nos va matando lentamente. Hay que aprender a perdonar, para ser eternamente felices. No podemos vivir aferrándonos al pasado pensando en todo lo malo que nos han hecho, sino aprender de él y seguir adelante expulsando de nuestras vidas toda esa influencia negativa que empaña nuestra felicidad.

Hace unos días una amiga me estuvo hablando sobre el odio que le tiene a su madrastra y a su hermano más pequeño, fruto del segundo matrimonio de su padre, porque según ella, su madrastra había destruido la vida de su madre y la de su familia al metérsele por los ojos a su padre y destruir ese matrimonio tan perfecto que ellos llevaban. Por esta razón no desea saber nada de su hermanito y mucho menos de su madrastra. Le explique que ese sentimiento no era bueno, que, aunque ella entendía que su padre no había actuado correctamente, debía de respetar su decisión de terminar su matrimonio, aunque no estuviera de acuerdo. También le hice entender que su hermanito no tiene la culpa de lo sucedido y que a la larga su actitud le haría más daño que bien.

Pienso que amar es mejor que odiar y que debemos ser portadores de los buenos sentimientos y no del odio.

Por: Joax Kennedy